“De la ilusión a la obra: Barracas pone en marcha su campo de juego y sede deportiva”

POR JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ

En Curuzú Cuatiá, el Club Atlético y Deportivo Barracas vive uno de los momentos más trascendentes de su historia. Tras décadas de sueños y esfuerzos, la institución comenzó a trabajar en la consolidación de su propio predio deportivo, un proyecto que combina ilusión, sacrificio y la fuerza de una comunidad que supera los 500 chicos formados en sus divisiones inferiores.

Los primeros pasos: una donación compartida

La historia reciente se remonta a diciembre de 2022, cuando el Honorable Concejo Deliberante aprobó la Ordenanza N° 3420/22, que otorgaba en donación un predio municipal a dos clubes de la ciudad: Barracas y La Cantera. Aquella ordenanza, promulgada tras una audiencia pública, imponía condiciones claras: el terreno debía destinarse a la construcción de un campo de juego, tribunas, vestuarios, accesos y un muro perimetral. Además, se fijó un plazo de dos años para concluir con las obras principales, bajo advertencia de que la donación podía ser revocada en caso de incumplimiento. El croquis oficial mostraba un sector ubicado detrás del Parque Martín Fierro, lindante al Parque Acuático y cercano al arroyo Marote, una zona estratégica para el crecimiento urbanístico y recreativo de la ciudad.

La reformulación del proyecto

Con el correr de los meses, la idea de un predio compartido resultó difícil de materializar. Fue entonces que en junio de 2025 el Concejo volvió a tratar el tema y, en segunda lectura, aprobó una nueva donación exclusiva para Barracas, dejando en manos del club la responsabilidad total sobre la puesta en valor del espacio. En la audiencia pública previa, dirigentes y socios expusieron la magnitud social de la entidad: más de quinientos chicos que encuentran en la camiseta roja y negra no sólo un deporte, sino también un lugar de pertenencia y contención.

El trabajo en el terreno

La cesión definitiva abrió la puerta a la acción concreta. A las pocas semanas, dirigentes, jugadores y simpatizantes comenzaron las primeras tareas: limpieza, desmalezado, corte de pasto y nivelación del suelo. Con el acompañamiento logístico del municipio y el esfuerzo voluntario de la propia comunidad barraquera, se avanzó en dejar listo el lote para la siembra del césped y la colocación del cierre perimetral, materiales que ya se encuentran acopiados. El club dejó en claro que estas son apenas las etapas iniciales de un plan más ambicioso, que contempla la construcción de tribunas, vestuarios y accesos adecuados.

Plazos, obligaciones y marco legal

El proyecto está enmarcado en estrictas condiciones legales. La ordenanza establece que el inmueble debe utilizarse exclusivamente para fines deportivos y fija plazos de cumplimiento. También aclara que los costos notariales y de escrituración corren por cuenta del club, y que el municipio tiene la potestad de revocar la donación si no se cumple con los cargos establecidos. Se trata, por lo tanto, de un compromiso asumido no sólo ante la hinchada, sino también ante la comunidad y el Estado local.

Financiamiento y expectativas

Hasta ahora, no se han difundido presupuestos oficiales ni montos detallados por etapa. La dirigencia explicó que el financiamiento se apoyará en un esquema mixto: aportes de socios y de la comisión directiva, más el acompañamiento del municipio y, eventualmente, de la provincia, para obras de mayor envergadura. No obstante, cada paso dado hasta el momento responde al esfuerzo directo de la institución y su gente.

Impacto deportivo y social

Más allá de lo edilicio, el predio propio es una herramienta que apunta a ordenar y potenciar el trabajo deportivo. Barracas no sólo compite en torneos locales, sino que también persigue un objetivo mayor: la clasificación al Torneo Regional Federal Amateur, la competencia que abre la puerta al fútbol profesional. Contar con instalaciones adecuadas permitirá planificar mejor los entrenamientos, centralizar la actividad de las divisiones inferiores y generar un sentido de pertenencia aún más fuerte en la familia barraca.

El impacto trasciende lo estrictamente deportivo. En una ciudad donde el deporte cumple un rol fundamental como espacio de socialización y prevención, el hecho de que 500 chicos tengan un lugar propio para desarrollarse representa una apuesta directa a la inclusión, a la formación en valores y al fortalecimiento del tejido comunitario.

Lo que falta

Aunque el inicio es alentador, todavía restan definiciones claves: la superficie exacta del lote utilizable, las dimensiones finales de la cancha, el tipo de césped a implantar, los sistemas de riego y drenaje, la ingeniería de accesos y, sobre todo, el plan de tribunas y vestuarios que el club deberá ejecutar. Tampoco se han difundido presupuestos ni cronogramas detallados de obra, por lo que será necesario esperar nuevas comunicaciones oficiales para conocer cada etapa.

Una nueva era

Con la ordenanza en mano, la tierra bajo sus pies y el compromiso de su gente, Barracas dio inicio a una etapa histórica. No se trata solo de levantar paredes y sembrar césped: es la construcción de un sueño largamente anhelado. El predio detrás del Parque Martín Fierro no será únicamente un estadio; será el escenario donde cientos de jóvenes curuzucuateños podrán crecer, competir y soñar con un futuro mejor.

Barracas trabaja en su nuevo espacio, y con cada corte de pasto, con cada ladrillo que se coloque, escribe un capítulo que quedará grabado en la memoria del deporte curuzucuateño.

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