INTERNA AL ROJO VIVO: PIDEN EXPULSIONES EN EL PJ DE CURUZÚ Y APUNTAN A DIRIGENTES POR “JUGAR AFUERA”
La calma partidaria volvió a romperse en Curuzú Cuatiá. Esta vez, con un documento formal que ya circula en ámbitos políticos y que expone una interna que dejó de ser silenciosa.
La nota fue dirigida a Ana Almirón, presidenta del Partido Justicialista en Corrientes, con un pedido concreto: avanzar en sanciones disciplinarias que podrían terminar en expulsiones dentro del propio espacio.
El planteo no es menor. Solicita que se investigue y sancione a afiliados que habrían participado en otras estructuras políticas sin autorización del partido, algo que, según la Carta Orgánica del PJ, constituye una falta grave.
Detrás del texto hay algo más profundo que una simple formalidad administrativa. Hay un mensaje político.
El documento incluye nombres propios y pone el foco en dirigentes de Curuzú Cuatiá:
Eva Haydee Longo, Ariel Mauricio Montenegro, Justo Pío Sierra y Juan Antonio Duarte aparecen señalados como presuntos infractores, algunos de ellos con roles activos dentro del esquema político local.
La acusación es clara: participación en espacios políticos ajenos al PJ sin aval partidario.
Para sostener esa denuncia, se adjunta material fotográfico como prueba, donde —según se detalla— se los vería integrando o acompañando otras fuerzas.
El pedido se apoya en el artículo 10 de la Carta Orgánica del Partido Justicialista, que establece la pérdida de afiliación para quienes compitan o participen en listas o estructuras distintas a las del partido.
Pero más allá de lo jurídico, el trasfondo es político.
No se trata solo de una sanción. Se trata de ordenar, marcar límites y definir quién está adentro y quién está afuera.
En un escenario donde las alianzas, los armados locales y los movimientos silenciosos empiezan a jugar fuerte, este tipo de presentaciones dejan en evidencia que la interna ya está en marcha.
El documento lleva firmas que no pasan desapercibidas dentro del esquema partidario, lo que le otorga volumen político al planteo y lo convierte en algo más que una denuncia aislada.
La señal es doble.
Hacia adentro, busca disciplinar.
Hacia afuera, expone que dentro del PJ hay dirigentes que ya no responden orgánicamente o que, al menos, están jugando en otros espacios.
Ahora la pelota queda del lado de la conducción provincial.
Será el partido quien deba definir si avanza con el proceso disciplinario o si el conflicto queda contenido en una advertencia interna.
Pero algo ya quedó claro en Curuzú Cuatiá: La discusión dejó de ser silenciosa… y pasó a escribirse en documentos formales Y cuando eso ocurre, ya no hay vuelta atrás.