SALADAS | REMOVIERON AL JEFE DE LA COMISARÍA TRAS EL ESCÁNDALO QUE TERMINÓ CON UNA CABO GOLPEADA

El jefe de la Policía de Corrientes, comisario general Leguizamón, firmó la remoción y dispuso el pase a disponibilidad del comisario inspector Abel Amaro.

La medida se conoció luego de que trascendiera un episodio ocurrido durante la madrugada del sábado, en el que una mujer policía habría sido víctima de un presunto abuso y posteriormente brutalmente golpeada.

El escándalo que sacudió a la Policía de Corrientes sumó este lunes una decisión institucional: el titular de la Comisaría Primera de Saladas, comisario inspector Abel Amaro, fue removido de su cargo y pasado a disponibilidad.

La medida fue dispuesta por el propio jefe de la Policía de Corrientes, comisario general Leguizamón, quien además puso en funciones al nuevo responsable de la dependencia.

La decisión llegó después de que se conocieran detalles de un episodio ocurrido durante la madrugada del sábado y que terminó con una cabo de la Policía con lesiones luego de haber sido agredida físicamente.

De acuerdo con lo informado desde la Jefatura policial, el comisario Amaro habría protagonizado previamente una situación de carácter sexual con la subalterna, a quien presuntamente habría manoseado y besado contra su voluntad. La situación es materia de investigación y deberá ser esclarecida por las autoridades correspondientes.

El episodio tomó una dimensión todavía más grave cuando, según trascendió, el marido de la mujer policía habría observado parte de la situación y reaccionado contra su propia esposa, sin darle inicialmente la posibilidad de explicar lo que había ocurrido.

De esta manera, la mujer habría quedado atrapada en una situación dramática: primero, frente a un presunto abuso cometido por un superior jerárquico; después, frente a una agresión física que terminó exponiendo públicamente el caso.

El testimonio de la cabo y los relatos de personas que habrían presenciado circunstancias vinculadas al episodio fueron determinantes para que el caso adquiriera otra dimensión dentro de la fuerza.

La decisión de pasar a disponibilidad al comisario involucrado marca ahora el comienzo de una instancia en la que deberán determinarse responsabilidades y establecerse con precisión qué ocurrió durante aquella madrugada.

Una noche, dos veces víctima. Esa es la dimensión humana que atraviesa un caso que comenzó dentro de una dependencia policial y terminó convirtiéndose en un escándalo que obligó a la propia fuerza a intervenir.

Mientras avanza la investigación, quedan preguntas que deberán responderse con pruebas, testimonios y Justicia. Porque cuando quien debería garantizar protección es señalado por una conducta abusiva, la institución también queda obligada a explicar qué ocurrió y cómo actuó frente a ello.

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