Curuzú Cuatiá: choque con caballos en la Ruta 119 y polémica por el uso de un vehículo oficial
POR: NATALIA QUIROZ
Un nuevo episodio de riesgo vial volvió a encender las alarmas en Curuzú Cuatiá. En la noche del 20 de diciembre, sobre la Ruta Nacional Nº 119, a la altura de la estación de servicio La Posta, un vehículo Renault Alaskan protagonizó un fuerte siniestro al impactar contra animales sueltos que irrumpieron de manera repentina en la calzada.
El hecho no solo dejó daños materiales de consideración, sino que también abrió interrogantes por el uso de un vehículo oficial del IPS, que habría sido utilizado para asistir a una reunión vinculada al área de deportes.
Según se pudo reconstruir, el rodado era conducido por Juan Martín Fernández, quien viajaba acompañado por Vanesa Báez y Juan Gauna, desplazándose en sentido sur–norte. De manera imprevista, varios caballos aparecieron sobre la ruta, sin posibilidad de maniobra evasiva. El impacto frontal fue inevitable: uno de los equinos murió en el acto y otro fue alcanzado en la parte trasera del vehículo.
Al arribar al lugar, los efectivos policiales constataron importantes daños en el frente del vehículo y procedieron a asegurar la zona para evitar nuevos accidentes. En paralelo, personal especializado inició actuaciones administrativas por la presencia de animales sueltos, una problemática recurrente y altamente peligrosa en rutas nacionales.
En total, fueron secuestrados preventivamente cuatro equinos:
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Dos potros de pelaje colorado
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Una yegua alazán
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Una yegua zaina
Uno de los animales presentaba lesiones visibles, que serán evaluadas mediante un informe veterinario. Pese a los recorridos y averiguaciones realizadas en la zona, no se logró identificar a los propietarios de los caballos.
El episodio volvió a poner en el centro del debate la falta de control sobre animales sueltos, una amenaza constante para conductores, y sumó además cuestionamientos por el uso de vehículos oficiales fuera de funciones estrictamente administrativas.
Afortunadamente, no hubo víctimas humanas, pero el hecho dejó una advertencia clara: la combinación de rutas, animales sin control y responsabilidades difusas continúa siendo una fórmula peligrosa que, de no corregirse, puede terminar en tragedia.