La Economía Cotidiana Aprieta En Curuzú: El año empieza con más cuentas que alivio
Enero siempre fue un mes particular para las familias de Curuzú Cuatiá. Es el mes posterior a las fiestas, cuando el gasto fue mayor al habitual, el aguinaldo ya quedó atrás y los ingresos comienzan a sentirse insuficientes frente a los compromisos cotidianos. En los primeros días del año, la economía doméstica entra en modo ajuste y la ciudad lo refleja con escenas que se repiten.
La sensación generalizada es la de un mes largo, pesado, sin margen. No hay grandes sobresaltos, pero tampoco alivio. El foco está puesto en cumplir con lo básico y sostener el día a día.
Uno de los primeros puntos donde esa presión se hace visible es en la energía eléctrica. En las oficinas de la DPEC se observan largas filas de vecinos que buscan actualizar boletas, realizar reclamos, presentar justificativos o evitar cortes del servicio. Para muchas familias, la factura de luz se convierte en una preocupación central apenas iniciado el año, sumándose a otros gastos fijos que no esperan.

El impacto también se traslada de manera directa al comercio local. Enero muestra un descenso marcado en el consumo: las ventas se concentran casi exclusivamente en alimentos y productos esenciales, mientras que todo lo que implica gasto extra queda postergado. Comerciantes consultados coinciden en que el movimiento es bajo y que el objetivo principal es sostener la actividad, más que generar ganancias.
A diferencia de otras ciudades, Curuzú Cuatiá no vive enero como un mes de alto turismo. Tampoco se observa un éxodo masivo por vacaciones. La ciudad mantiene un ritmo tranquilo, con poco movimiento recreativo y escasos viajes de placer. Los desplazamientos que se registran responden, en su mayoría, al regreso de quienes viven o trabajan fuera y vuelven a pasar las fiestas con sus familias.
El resultado es una ciudad que no se vacía, pero tampoco acelera. Enero se transita con cautela, priorizando el pago de servicios, el abastecimiento básico y la espera de un mejor escenario hacia los meses siguientes.
Sin estridencias ni grandes conflictos, el inicio del año deja una postal conocida: hogares ajustando gastos, comercios midiendo cada venta y vecinos haciendo fila para sostener lo indispensable. Un enero más que confirma que, para muchos, el año empieza cuesta arriba.
