Inseguridad en Curuzú Cuatiá: productores rurales y vecinos advierten un clima de creciente preocupación
La inseguridad volvió a ocupar el centro de la escena en Curuzú Cuatiá, tanto en la zona rural como en los barrios urbanos, a partir de una serie de hechos reiterados que mantienen en alerta a productores, comerciantes y vecinos.
En el ámbito rural, durante una reciente reunión de la Sociedad Rural con productores de la zona, se expuso con crudeza una problemática que no es nueva pero que, según advierten, se ha profundizado: el abigeato y los delitos vinculados a la actividad en el campo.
Productores señalaron que los robos de ganado se repiten con distintos modus operandi y que las sospechas alcanzan a múltiples actores. Entre las principales preocupaciones se mencionó la posible participación de personas que se presentan como cazadores —argumentando el control de especies como ciervos o chanchos silvestres—, peones rurales e incluso efectivos policiales que, según relataron, podrían operar de civil.

La desconfianza crece a partir de la dificultad para identificar responsabilidades concretas y por la sensación de impunidad que, aseguran, se mantiene en el tiempo. En varios casos, los productores manifestaron que los animales faenados es perdida, ni por mas que en algunos casos aparezcan y que los controles resultan insuficientes.
En paralelo, en la ciudad también se percibe un fuerte malestar social por el aumento de robos tipo “piraña”, entraderas y hurtos menores que afectan a viviendas particulares y comercios. Entre los elementos sustraídos con mayor frecuencia se mencionan garrafas, bicicletas, motocicletas y mercadería de fácil traslado.
Vecinos relatan que en algunos casos los delincuentes fuerzan rejas o puertas, mientras que en otros aprovechan descuidos momentáneos. Una modalidad que se repite, según testimonios, es la de personas que se presentan en los domicilios pidiendo comida o intentando vender objetos de fabricación casera, como vasos hechos con botellas de vidrio, con el objetivo de observar movimientos y realizar tareas de inteligencia previa. 
Estos episodios suelen registrarse, según coinciden los damnificados, en horarios sensibles como la siesta o pasada la diez de la noche.
Parte de la comunidad apunta sus sospechas hacia sectores vulnerables que residen en villas o asentamientos de barrios periféricos como Yaguá Rincón y zonas aledañas. Las víctimas reconocen que se trata de una problemática que crece y genera preocupación; al mismo tiempo no encuentran respuesta judicial, reclaman mayor presencia policial y acciones preventivas sostenidas.
El reclamo común, tanto desde el campo como desde la ciudad, es el mismo: más controles, investigaciones claras y respuestas concretas ante una problemática que, lejos de ser aislada, se repite y erosiona la confianza social.
La inseguridad, con distintas caras pero un mismo impacto, vuelve a consolidarse como una de las principales preocupaciones cotidianas en Curuzú Cuatiá.