Un caso menor que destapó algo mayor: del maltrato animal al hallazgo de un arsenal en Curuzú Cuatiá
Una denuncia vecinal por las lesiones de un gato derivó en un allanamiento que terminó con el secuestro de múltiples armas de fuego y municiones en un domicilio particular de la ciudad.
En las últimas horas, un procedimiento judicial iniciado por una causa de maltrato animal derivó en el hallazgo de un importante arsenal en una vivienda de la ciudad de Curuzú Cuatiá, generando sorpresa por la magnitud de lo encontrado y la naturaleza del caso que dio origen a la investigación.
La intervención comenzó a partir de la denuncia de una vecina que advirtió que su gato presentaba heridas sangrantes en sus patas. Las lesiones, según se pudo constatar posteriormente, eran compatibles con disparos de aire comprimido. A partir de esta situación, la sospecha se orientó hacia un vecino domiciliado sobre calle Las Heras, lo que motivó la intervención judicial.
En el marco de la causa caratulada como infracción a la Ley 14.346, la justicia ordenó la intervención de un médico veterinario de la Unidad PRIAR, quien constató el cuadro clínico del animal y avaló la hipótesis de agresión mediante proyectiles.
Con estos elementos, la fiscalía dispuso un allanamiento en el domicilio señalado. Durante el procedimiento, en una primera instancia, los uniformados incautaron una pistola de aire comprimido calibre 4.5 mm y un rifle calibre 5.5 mm junto con cajas de balines, elementos directamente vinculados a la denuncia original.
Sin embargo, el operativo avanzó con una requisa más profunda que terminó revelando una situación mucho más grave. Del interior de la vivienda se secuestró una escopeta calibre 20 con el caño recortado —modificación expresamente prohibida por la normativa vigente— junto a 18 cartuchos; una pistola semiautomática 9 mm con cargador completo; otra pistola 9 mm equipada con mira láser y munición; un revólver calibre 22 con proyectiles en tambor y en caja; además de una mira telescópica.
Ante la ausencia de documentación que acreditara la tenencia legal del armamento, la fiscal interviniente ordenó el secuestro inmediato de todo el material hallado. El propietario de la vivienda quedó a disposición de la Unidad Fiscal de Recepción y Análisis de Casos, mientras que las armas fueron trasladadas a la dependencia policial correspondiente para la realización de las pericias.
El caso, que se inició por un hecho de maltrato animal, abrió ahora una nueva línea de investigación vinculada a la tenencia ilegal de armas, en un procedimiento que dejó al descubierto un escenario mucho más complejo que el denunciado inicialmente.