LAS HUELLAS QUE DEJO LA PANDEMIA
POR: Aracelí Fernandez
¿sabían ustedes que podríamos ser considerados privilegiados por poder estar hoy aquí?
Después de la pandemia muchas personas sufren de problemas en salud mental como: ansiedad, depresión, que se desprende desde el aislamiento y perdida de sus seres queridos.
Ante esta realidad considero que la sociedad está travesando una “pandemia después de la pandemia”. Se trata de una pandemia de salud mental silenciosa, por lo cual yo decido hablar sobre este problema de salud con el fin de concientizar.
Dirán ustedes que estoy exagerando, pero un estudio de investigación publicado por la revista médica británica The Lancet dice que los casos de depresión y ansiedad en el mundo aumento un 28% y 26% respectivamente en la pandemia.
¿cuánto es esto en números y teniendo en cuenta que estamos hablando de personas? Esto en números significa 53 millones de cuadros depresivos y 76 millones más de ansiedad, afectando más a los jóvenes y a las mujeres. Desbordadas por las obligaciones domésticas, la atención constante de los hijos por el cierre de escuelas, también por enfermedades en algunos miembros del grupo familiar, por incremento de la violencia doméstica o por drásticos cambios laborales y económicos.
En los jóvenes impactó el aislamiento, la pérdida de los vínculos sociales, los cambios en el horario del sueño nocturno o el aumento del consumo de sustancias, especialmente bebidas alcohólicas.
La OMS (Organización Mundial de la Salud), advirtió sobre la pobreza y escasez de recursos disponibles dedicados a la salud mental, por lo cual, en más de 130 países consultados, el 60% tuvo que interrumpir o alterar la atención de salud mental, un 67% las psicoterapias y un 45% en la atención de adictos.
Ustedes saben tristemente que en nuestra sociedad hay mucha gente que no pudieron despedir a un familiar, a seres queridos u amigos.
Cerremos los ojos y pensemos por un minuto como están en su interior cada una de esas personas que no pudieron reencontrase con sus vidas como era antes de la pandemia, aquellos que ya no pudieron volver a ser ellos mismo. Ahora les pido que abramos los ojos y démonos cuenta que claramente estamos en un proceso de duelo social y es necesario que hoy tomemos conciencia y ayudemos desde nuestro lugar; informándonos, estar atentos y estar cerca de esos seres queridos.
Yo ya comencé a transitar este camino, les invito a ustedes a ser parte y convertirse en agentes de cambio en sus vínculos sociales.