Colapso en el Puente Belgrano: choque múltiple expone la urgencia de un segundo viaducto entre Chaco y Corrientes
POR: NATALIA QUIROZ
el tránsito entre Resistencia y Corrientes quedó completamente paralizado por un choque múltiple de gran magnitud en el Puente General Manuel Belgrano. El siniestro, que involucró a 15 vehículos y una motocicleta, dejó al menos tres personas heridas y volvió a encender las alarmas sobre la crítica situación vial que atraviesa esta conexión clave entre ambas provincias.
Según el informe preliminar de la Policía de Corrientes, el accidente se habría originado cuando un camión quedó sin frenos, desatando una cadena de colisiones en plena tarde, en uno de los horarios de mayor circulación. Las víctimas fueron trasladadas al Hospital Escuela de Corrientes, donde se determinó que presentaban lesiones de diversa consideración.
En el lugar trabajaron durante horas Gendarmería Nacional, Policía de Corrientes, Bomberos Voluntarios y personal de la Comisaría Primera de Barranqueras, en medio de un operativo complejo para liberar la vía y asistir a los conductores afectados.
El Puente Belgrano no solo une dos ciudades, sino que es el principal nexo vial entre el NEA y el resto del país, soportando diariamente una sobrecarga de tránsito que supera su capacidad original.
Automóviles particulares, transporte público, camiones de carga y motocicletas comparten un único carril por sentido, lo que incrementa el riesgo de accidentes y vuelve cualquier siniestro un problema regional.
Este nuevo choque se suma a una larga lista de incidentes reportados casi a diario, que muestran un sistema colapsado y sin alternativas viables. Según registros de las cámaras de la empresa SISE, la congestión y los embotellamientos en el puente son cada vez más frecuentes, especialmente en horas pico.
La falta de infraestructura adecuada tiene consecuencias directas en la vida diaria de miles de personas que cruzan el puente para trabajar, estudiar o recibir atención médica.
Cada accidente genera retrasos de horas, complicaciones en el transporte público y situaciones de angustia y estrés tanto para conductores como para peatones y ciclistas.
“Cuando ocurre algo en el puente, la ciudad se paraliza. Es una pesadilla diaria”, expresan vecinos que dependen de este cruce para sus actividades cotidianas.
El incidente de hoy vuelve a poner sobre la mesa la demanda histórica de un segundo viaducto entre Chaco y Corrientes.
Mientras el actual puente se encuentra saturado y deteriorado, el crecimiento poblacional y el aumento del flujo de transporte hacen insostenible la situación a mediano plazo.
Organismos de seguridad vial y autoridades locales han reiterado que no se trata solo de un problema de tránsito, sino de seguridad y desarrollo económico. Cada hora de bloqueo representa pérdidas millonarias en logística y producción, además de un riesgo permanente para la integridad física de miles de ciudadanos.
Este nuevo choque múltiple no solo deja vehículos dañados y heridos, sino que expone la fragilidad de una infraestructura que quedó chica hace décadas.
Mientras el segundo puente sigue siendo un proyecto postergado, la vida de miles de chaqueños y correntinos continúa dependiendo de un único paso, donde cualquier falla puede convertirse en caos.