Miguel Ángel Russo: el adiós a un símbolo del fútbol argentino
POR: NATALIA QUIROZ
El fútbol argentino despide con profundo dolor a Miguel Ángel Russo, un emblema en todo sentido: jugador, entrenador, maestro de generaciones y, sobre todo, una gran persona. Falleció este 8 de octubre de 2025, a los 69 años, tras una larga y valiente lucha contra el cáncer.
Su partida deja un vacío inmenso en el deporte nacional, pero también un legado imborrable de profesionalismo, humildad y pasión por el fútbol.
De Valentín Alsina al corazón del fútbol
Nacido el 9 de abril de 1956 en Valentín Alsina, Miguel Ángel Russo dedicó su vida al fútbol. Como jugador, defendió una sola camiseta: la de Estudiantes de La Plata, donde fue un símbolo de entrega y liderazgo. En el “Pincha” disputó más de 400 partidos, conquistó títulos nacionales y se ganó el respeto de compañeros y rivales. También vistió la camiseta de la Selección Argentina, demostrando la jerarquía que lo caracterizó dentro y fuera de la cancha.
Un técnico de raza, con mentalidad ganadora
Apenas colgó los botines, Russo se transformó en director técnico. Su carrera como entrenador lo llevó por clubes emblemáticos de Argentina y del exterior: Lanús, Rosario Central, Vélez Sarsfield, San Lorenzo, Estudiantes, Racing, Independiente, Boca Juniors y equipos internacionales como Millonarios de Colombia y Alianza Lima, entre otros.
En Boca Juniors vivió algunos de los momentos más importantes de su carrera. En 2007, condujo al equipo a conquistar la Copa Libertadores de América, la última del club hasta hoy, con Juan Román Riquelme como figura estelar. Años más tarde, en 2020, regresó al banco xeneize y volvió a consagrarse campeón de la Superliga Argentina, reafirmando su vigencia y su temple.
Sus equipos se destacaban por la disciplina táctica, el orden, y la capacidad de adaptación, incluso en contextos difíciles. “El fútbol no se juega solo con los pies, también con la cabeza y el corazón”, solía decir.
Una lucha que inspiró a todos
En 2017, Russo fue diagnosticado con cáncer de vejiga y próstata. Lejos de esconderse, enfrentó la enfermedad con la misma entereza con la que vivía el fútbol. Se sometió a varias cirugías y tratamientos, atravesó etapas complejas, pero nunca perdió la calma ni el optimismo.
Durante su última etapa en Boca, mientras se encontraba en tratamiento, seguía vinculado al plantel y al trabajo diario. Su frase “la pelota me sanaba más que la quimio” conmovió a todo el país y reflejó su manera de entender la vida.
Su salud se deterioró en los últimos meses y permaneció internado en los días previos a su fallecimiento. Jugadores, colegas y dirigentes lo acompañaron con mensajes de afecto y reconocimiento.
Un legado que trasciende generaciones
Miguel Ángel Russo fue mucho más que un técnico exitoso. Fue un formador, un ejemplo de humildad, trabajo y liderazgo sereno. Supo dejar huella en cada vestuario y en cada club donde pasó. En Boca, en Estudiantes, en Rosario Central o en Millonarios, sus dirigidos lo recuerdan como un hombre justo, exigente y profundamente humano.
Su paso por el fútbol extranjero también dejó marca: en Millonarios de Colombia, se convirtió en ídolo tras conquistar el título de liga en 2017, en medio de su tratamiento médico. Los hinchas lo despidieron con una frase que lo define: “Todo se cura con amor”.
Despedida y memoria
Hoy, el fútbol argentino lo llora y lo celebra al mismo tiempo. Lo llora por su partida, pero celebra su vida, su coraje y su legado. Miguel Ángel Russo fue un ejemplo de coherencia, respeto y pasión por este deporte.
El entrenador que hizo historia con Boca y Estudiantes, el hombre que nunca bajó los brazos, el luchador que convirtió cada obstáculo en una enseñanza, se despide dejando una huella que ningún resultado podrá borrar.
Porque hay personas que no se van, se transforman en historia.
Y Miguel Ángel Russo ya forma parte de la historia grande del fútbol argentino.