Multitud en la primera noche de carnaval, pero consumo moderado en los stands
La primera noche del Carnaval de Curuzú Cuatiá dejó una imagen contundente: una multitud colmó el predio y confirmó el fuerte atractivo popular de la fiesta. Sin embargo, ese acompañamiento masivo no se tradujo de manera proporcional en consumo para los stands y emprendedores que apostaron a participar.
Según relevamientos de nuestra consultora, el gasto del público fue medido y, en muchos casos, insuficiente para cubrir los costos de inversión, logística, personal y canon de licitación que afrontan los puestos. Los únicos rubros que mostraron un mejor desempeño fueron los vinculados a la venta de lanza nieves, aunque incluso allí el balance dista de ser extraordinario. 
El factor determinante volvió a ser el costo de cada jornada. Más allá del entusiasmo y la convocatoria, el precio de las entradas condiciona fuertemente el margen disponible para el consumo interno. En el caso de salidas familiares, el gasto previo para ingresar al corsódromo deja escaso margen para compras adicionales: una gorra, uno o dos tragos —en el mejor de los casos— y poco más.
Los stands gastronómicos fueron los más relegados en esta primera noche, reflejando una tendencia que se repite: alta concurrencia, pero bajo nivel de gasto. La fiesta convoca, pero el bolsillo marca límites claros.
De cara a las próximas jornadas, el panorama no genera grandes expectativas de mejora. La realización de dos noches consecutivas, viernes y sábado, podría incluso atentar contra el consumo sostenido y la propia convocatoria, según advierten algunos referentes del sector.
Otros apuestan a que el escenario cambie parcialmente con el impacto de fechas de cobro de sueldos estatales y programas sociales, aunque reconocen que el contexto económico general sigue imponiendo cautela.
El carnaval volvió a demostrar su capacidad de convocatoria, pero también dejó al descubierto una realidad: en tiempos de ajuste, la fiesta se llena de gente, pero el consumo no siempre acompaña.