Con tristeza, Curuzú despide a Roberto Romero
La ciudad de Curuzú Cuatiá vive horas de profundo pesar tras el fallecimiento del artista Roberto Romero, figura entrañable de la cultura local y referente del sentir popular.
Declarado ciudadano destacado, su partida movilizó a toda la comunidad. Sus restos fueron velados en el Salón Dorado del Palacio Municipal, donde desde la mañana de este lunes vecinos, amigos y referentes del ámbito cultural se acercaron a rendirle un último homenaje, en un clima de respeto, emoción y gratitud por su legado.
Una obra que queda en la memoria colectiva
Romero dejó una huella profunda en la identidad cultural correntina. Entre sus creaciones más recordadas, la canción Pandorga y Miel se convirtió en un símbolo de pertenencia, evocada en estas horas por cientos de mensajes en redes sociales que lo despiden con afecto.
Su vínculo con la cultura popular también lo conectó con el mundo de las comparsas, donde su aporte fue reconocido por agrupaciones y referentes que, con palabras sentidas, recordaron su compromiso y su amor por las tradiciones.
El adiós de un pueblo
Durante la despedida, las muestras de cariño se multiplicaron: abrazos, recuerdos compartidos y gestos simples que reflejan el lugar que supo ganarse en la vida de los curuzucuateños.
La ciudad pierde a un artista, pero su obra, su voz y su sensibilidad quedan como parte viva de la identidad cultural de Curuzú Cuatiá. Su legado seguirá sonando en cada rincón donde la música, la comparsa y la memoria colectiva sigan celebrando lo que él supo expresar con el corazón.