Golpe al bolsillo en Curuzú: una gaseosa popular subió 20% en pocas semanas
El impacto de la inflación volvió a sentirse con fuerza en Curuzú Cuatiá durante abril. Esta vez, uno de los aumentos que más ruido generó en almacenes, kioscos y despensas barriales fue el de una de las gaseosas más consumidas del mercado, que acumuló una suba cercana al 20% entre fines de febrero y la última quincena de abril.
Aunque se trata de un solo producto, el dato refleja una preocupación más amplia: los pequeños comercios vienen absorbiendo incrementos constantes de proveedores y, en muchos casos, resignando rentabilidad para no trasladar todo al consumidor final.
Durante marzo y buena parte de abril, varios negocios de barrio decidieron sostener precios al público pese a los nuevos costos, buscando no perder ventas en un contexto donde cada peso cuenta. Sin embargo, esa estrategia comenzó a agotarse en las últimas semanas.
Con la nueva lista de precios ya impactando en reposiciones recientes, muchos comerciantes se vieron obligados a remarcar valores para no vender por debajo del costo o con márgenes mínimos.
Pero la presión no termina en las góndolas. En numerosos hogares de Curuzú Cuatiá también preocupa el valor del gas envasado de 10 kilos, un insumo esencial para cocinar y sostener la vida diaria. En los últimos meses, el precio al público osciló en promedio entre los 20 mil y 23 mil pesos, llegando incluso a los 25 mil pesos en algunos sectores.
Se trata de un gasto difícil de postergar para muchas familias que no cuentan con red de gas natural y dependen exclusivamente de la garrafa para sus tareas básicas.
En diálogo cotidiano entre vecinos y comerciantes, el fenómeno se repite: productos de consumo masivo que parecían estabilizados vuelven a moverse y los servicios esenciales siguen presionando el presupuesto mensual.
En Curuzú Cuatiá, donde los comercios de cercanía cumplen un rol central en los barrios, la situación genera una tensión doble. Por un lado, el vecino busca precios accesibles; por otro, el pequeño comerciante necesita sostener su negocio frente a aumentos que llegan desde mayoristas y distribuidores.
La suba de una gaseosa popular puede parecer menor dentro del escenario general, pero junto al encarecimiento del gas envasado se transforma en una señal clara de algo más profundo: el bolsillo sigue bajo presión y los márgenes para absorber aumentos son cada vez más chicos.
Mientras abril se encamina a su cierre, la pregunta vuelve a instalarse en la ciudad: si hasta los productos más cotidianos y esenciales siguen subiendo, ¿cómo llegará mayo para las familias de Curuzú?