Goya vibró con el Mundial del Surubí: más de 1400 lanchas, una historia familiar que conmovió a todos y una nueva soberana
El frío de la madrugada todavía se hacía sentir sobre la costanera de Goya, pero el clima real era otro: emoción, expectativa y ese silencio tenso que solo se rompe cuando el río empieza a hablar. Así amaneció el cierre de la 49ª edición de la Fiesta Nacional del Surubí, un evento que volvió a confirmar por qué es considerado el Mundial de Pesca.
Más de 1400 embarcaciones y alrededor de 4200 pescadores formaron parte de una de las convocatorias más impactantes de los últimos años, desafiando una noche difícil, marcada por el frío extremo y un pique esquivo que obligó a agudizar la estrategia en cada zona del Paraná.
Pero entre todos los resultados, hubo una historia que superó cualquier número.
El equipo 720 de la Peña “El Carayá” se consagró campeón por puntos con 42,40 unidades, gracias a tres capturas clave de 61, 72 y 91 centímetros. Sin embargo, el verdadero peso de la victoria no estuvo en las medidas, sino en lo que representó.
Minutos antes de la confirmación oficial, Martín “Pollo” Visderpon, quebrado en emoción, contaba en vivo una historia que terminó marcando la edición: volvió a pescar con su padre, Silvio Miguel Visderpon, después de más de una década de distanciamiento.
El triunfo fue eso: un reencuentro.
A sus 70 años, Silvio resumió el espíritu de la competencia con una frase que recorrió todo el predio: pescar con su hijo valía más que cualquier premio. Junto a ellos, Bruno Federico Undebate completó un equipo que, tras 20 años intentando, logró meterse en la historia grande del torneo.
Mientras tanto, en el plano deportivo, la pieza mayor también tuvo su momento destacado. Federico Guillermo Scheller logró capturar un surubí de 119 centímetros en la zona 11, en una pelea que se extendió durante varios minutos y que terminó con una correcta devolución tras el proceso de fiscalización.
La pesca, como siempre, tuvo sus secretos. Morena, cascarudos y distintas carnadas formaron parte de una noche donde, según los propios pescadores, “la luna cortó el pique” y obligó a apostar a la experiencia.
Pero la fiesta no se vive solo en el río.
En el predio Costa Surubí, miles de personas acompañaron cada jornada, consolidando una convocatoria masiva que volvió a reflejar el impacto turístico y económico del evento. La ciudad mostró una logística aceitada, mejoras en su infraestructura costera y una organización que estuvo a la altura de un espectáculo de escala nacional.
Uno de los momentos más esperados llegó con la elección de la nueva soberana. En una noche cargada de color, emoción y representación de las distintas barras pesqueras, Constanza Belén Medina, de la Barra Pesquera Banco Nación, fue coronada como la nueva Reina Nacional del Surubí.
El podio se completó con Lucía Estefanía Gómez, de Surubí Yapú, como primera princesa, y Paulina Fischer, del Club Huracán, como segunda princesa. La gala, que tuvo como escenario el Juan Melero, combinó desfile, música y el tradicional acompañamiento de cada barra, que desplegó todo su colorido para alentar a sus representantes.
La grilla artística también fue protagonista durante el fin de semana. La presentación de La Joaqui y el cierre esperado con El Polaco le pusieron música a noches multitudinarias, mientras que propuestas como la Choko Band y la Orquesta Municipal completaron un escenario pensado para todos los públicos.
Con autoridades presentes, pero con el foco puesto en la gente, la fiesta volvió a mostrar su esencia: un evento que trasciende lo deportivo y se convierte en una experiencia colectiva.
Goya no solo organizó una competencia. Volvió a demostrar que cuando el río convoca, todo se transforma.
Entre redes, motores, abrazos y promesas cumplidas, la 49ª edición del Mundial del Surubí dejó algo más que campeones: dejó historias que explican por qué esta fiesta sigue creciendo y emocionando año tras año.
Porque en el Paraná no solo se pesca… también se vuelve a empezar.