Ley Nicolás: el paso que Argentina da contra la mala praxis
POR: JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ
Hoy se convierte en ley una norma largamente esperada: la Ley Nicolás, también llamada Ley de Calidad y Seguridad Sanitaria. La nueva normativa responde al grito silencioso de muchas familias que padecieron tragedias irreparables, como la de Nicolás Deanna, joven que murió en 2017 tras un diagnóstico erróneo que jamás fue corregido.
El Congreso argentino, con amplio consenso, estableció un marco legal para que el sistema de salud funcione no solo con recursos, sino con estándares claros. Desde el Senado, con 69 votos a favor, se sancionó este proyecto que busca transformar las prácticas sanitarias, humanizar el trato al paciente y reducir los daños evitables.
La ley que obliga a mirar adentro
Cada hospital e institución médica tendrá que reportar sus fallas —no para castigar, sino para aprender— a través del sistema SISA. Quienes ejercen la medicina deberán someterse cada diez años a evaluaciones de aptitud (y cada tres años después de los 75). Las sanciones ya no serán locales, sino que se harán valer en todas las jurisdicciones.
Además, la norma exige que los protocolos de atención sean uniformes: cuando llega un paciente con síntomas comunes, todas las instituciones deberán tener respuestas claras y coordinar acciones. Esto significa menos decisiones improvisadas y más previsibilidad clínica.
El proyecto también incorpora estándares de trabajo digno para el personal de salud: turnos compatibles, supervisión, auditorías internas, mejoras en condiciones laborales y mecanismos institucionales que no dejan todo al azar.
El nacimiento de una regla con nombre propio
La Ley Nicolás lleva ese nombre como homenaje a Nicolás Deanna. Su madre, Gabriela Covelli, fue columna vertebral del proyecto. Su lucha fue transformando el dolor en exigencia colectiva. Su objetivo: que ninguna familia vuelva a vivir lo que ella vivió.
Hoy, con la sanción definitiva, muchos saludan el avance. Pero la verdadera pregunta es si el sistema podrá llevarla a la práctica. La implementación llegará con desafíos: coordinación entre provincias, recursos para equipamiento tecnológico, capacitación permanente y voluntad política.
El desafío del mañana
La Ley Nicolás ya es ley. Pero será efectiva si sus mandatos se cumplen con rigor. Si la historia clínica digital se vuelve una realidad interoperable, si los hospitales reportan errores sin miedo, si los médicos aceptan supervisión sin ver amenazas, si las sanciones no quedan en papel.
Este paso no es el final sino el comienzo de un proceso profundo. Un nuevo capítulo para la salud argentina que aspira a no repetir tragedias que se podían evitar.