Impacto en Curuzú Cuatiá: condenaron a un productor ganadero por la desaparición de casi 2.000 vacas en una millonaria estafa
Un caso que durante años generó repercusión en el ambiente rural y judicial de Curuzú Cuatiá tuvo este viernes un fuerte capítulo final. La Justicia de Corrientes declaró penalmente responsable al productor ganadero Rómulo Bobbio por el delito de administración fraudulenta, en una causa que investigó la desaparición de casi 2.000 cabezas de ganado pertenecientes a la firma Landver S.A.
El expediente se convirtió en uno de los hechos económicos más resonantes vinculados al sector agropecuario local, no solo por la magnitud de la maniobra denunciada, sino también por el valor millonario de los animales involucrados.
Según se acreditó en el juicio, Bobbio había recibido cerca de 2.000 vacas mediante un contrato de consignación. El acuerdo establecía que el ganado quedaba bajo su administración para cuidado, manejo y eventual comercialización, manteniendo la propiedad en manos de la empresa dueña de los animales.
Con el correr del tiempo, el vínculo contractual fue renovado en dos oportunidades. Sin embargo, posteriormente comenzaron los incumplimientos y crecieron los reclamos por parte de la firma propietaria, que exigía la devolución del rodeo o el pago correspondiente.
Ante la falta de respuestas, representantes de Landver S.A. se presentaron en el establecimiento rural acompañados por un escribano con la intención de retirar la hacienda. En ese momento, según surgió de la causa, el procedimiento no pudo concretarse.
Poco después, allanamientos ordenados en el marco de la investigación confirmaron lo que ya despertaba preocupación: la casi totalidad de los animales no estaba en el lugar.
La sentencia conocida ahora marca un fuerte precedente para el sector ganadero de la región, donde los contratos de consignación y manejo de hacienda forman parte habitual de la actividad productiva.
En Curuzú Cuatiá, una ciudad profundamente ligada al campo y la ganadería, el fallo no pasó desapercibido. El caso dejó expuesta una trama que mezcló confianza comercial, incumplimientos y una pérdida económica de enorme dimensión.
Resta conocerse la etapa vinculada a la pena y eventuales definiciones judiciales posteriores, pero el mensaje ya quedó claro: uno de los expedientes rurales más impactantes de los últimos años terminó con condena.